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lunes, 4 de abril de 2011

De "March Madness" y sus millones: Explotación del atleta universitario estadounidense


Es el torneo universitario más popular en los Estados Unidos. Son muchos los centros de estudio y hogares que se paralizan para ver a su equipo participar en el “frenesí” colectivo conocido como “March Madness.” La Asociación Atlética Colegial Nacional (NCAA, por sus siglas en inglés) presenta un espectáculo de altura transmitido a toda la nación estadounidense y algunos lugares del mundo a través de la televisión y otros medios de comunicación masiva como el internet y sistemas de telefonía móvil. Se generan millones de dólares, pero ninguna de esas ganancias beneficia directamente a los actores (y actrices) principales del evento: los atletas.

miércoles, 12 de enero de 2011

Voleibol Femenino: Pérez y García no deben ser sustituídas por refuerzos

A sólo dos semanas del inicio del torneo superior femenino organizado por la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV), los apoderados de los sextetos participantes realizan algunas contrataciones de última hora con el propósito de confeccionar equipos competitivos para la campaña que se aproxima. Teniendo un panorama claro sobre cuáles son las jugadoras nativas disponibles para la temporada que dará comienzo el miércoles 26 de enero, los administradores de franquicias ahora ponen sus miras en la contratación de voleibolistas importadas o refuerzos como medida para completar sus plantillas. Además de las dos refuerzos que la liga permite para cada equipo, algunas franquicias también pueden contratar tres o hasta cuatro jugadoras extranjeras. Estas refuerzos adicionales son permitidas con el propósito de sustituir integrantes de la selección nacional de Puerto Rico, que por compromisos en el exterior o lesiones, no podrán participar con sus respectivos equipos en la liga nacional puertorriqueña.
A estas estipulaciones que regulan la contratación de extranjeras, se les ha añadido lo que parece ser una nueva medida para justificar la firma de un mayor número de “sustitutas” extranjeras. Para la venidera campaña de 2011, el director de torneo, Carlos Villa, tomó la determinación de permitirle a las Leonas de Ponce contratar dos refuerzos adicionales como sustitutas de las jugadoras Roselly Pérez y Gloriana García, quienes no podrán cumplir con su equipo debido a compromisos académicos con su centro de estudio, la Universidad del Sagrado Corazón. De esta manera, las Leonas jugarán en el 2011 con un total de cuatro extranjeras.
Esta decisión crea un precedente peligroso que podría afectar el balance competitivo del torneo. Sin negar la valiosas aportaciones y gran talento que tanto Pérez como García traen al sexteto ponceño, no olvidemos que ambas competidoras no cuentan aún con la experiencia y bagaje profesional que las coloque a un nivel en el cual puedan ser consideradas como indispensables para las aspiraciones de su equipo. La determinación de la liga se presta para que en el futuro otros apoderados realicen reclamos similares cada vez que no cuenten con los servicios de una integrante estelar que curse estudios universitarios. La contratación de jugadoras refuerzos con vasta experiencia y reconocimiento internacional en sustitución de universitarias, podría representar una ventaja injusta frente a otras franquicias que les ofrecen mayor taller a jugadoras nativas en desarrollo.
Dentro del contexto social y educativo, la decisión tomada por la liga de voleibol femenina también nos invita a reflexionar sobre la importancia de la educación superior y su relación con el deporte en Puerto Rico. No olvidemos que para una joven atleta que cursa sus estudios universitarios y representa a su centro de estudio en competencias deportivas, su prioridad debe ser la buena ejecución académica que le permita finalizar satisfactoriamente los requisitos conducentes a un grado académico. Ese importante principio social no debe ser utilizado como excusa por apoderados que sólo buscan “montar” sus equipos en detrimento del balance competitivo de un torneo que tantas alegrías le ha brindado a la afición deportiva puertorriqueña. Cuando se contrata una jugadora universitaria se debe reconocer que dicha competidora tiene un prioridad (académica) por encima del voleibol profesional organizado. Los dueños de franquicia deben saber de antemano que estas jóvenes jugadoras posiblemente incumplirán con sus equipos profesionales en algún momento debido a compromisos universitarios previos. Razones como éstas me inclinan a apoyar el modelo atlético universitario estadounidense, el cual prohíbe participaciones profesionales de sus atletas mientras éstas representen a los equipos de sus instituciones académicas.
De más está decir que el incremento de refuerzos le quita taller de trabajo y desarrollo a muchas talentosas jugadoras puertorriqueñas. Las jugadoras importadas han hecho muchísimas aportaciones a nuestro voleibol a través de los años, pero no podemos perder de perspectiva que nuestras ligas deben ser instrumentos de trabajo para el desarrollo de nuestros programas de selecciones nacionales, así como entes que incentiven la actividad cultural en pueblos que se sienten identificados con aquellas atletas que representan sus colores. Dos jugadoras refuerzos por equipo son suficientes. Esperamos que la liga reconsidere la reciente decisión que le otorgó dos importadas al equipo de Ponce y pueda repensar su política en torno a la contratación de refuerzos. No queremos que la FPV caiga en la misma trampa de la liga nacional de baloncesto masculino en donde el nefasto “cambia y cambia” de refuerzos le ha restado credibilidad al campeonato.

viernes, 17 de diciembre de 2010

A celebrar el triunfo de las Jerezanas por decreto de rectoría


Como institución, el deporte siempre se ha caracterizado por ser esa musa que motiva personas a construir comunidades y forjar sentidos de pertenencia con algunos entes colectivos. Es común ver cómo ciudades y regiones enteras diseñan sus propias identidades alrededor de franquicias deportivas que juegan en su localidad y llevan el nombre de su pueblo en los uniformes. De igual forma, miembros de países celebran sus identidades colectivas cuando ven a sus equipos nacionales representarlos en juegos olímpicos y otras justas deportivas internacionales. Como comunidades de estudio y asociación, las universidades también poseen sus propias representaciones deportivas. Los triunfos de sus atletas llenan de orgullo a quienes valoran ese sentido de pertenencia con la institución académica que les permite crecer como intelectuales e integrantes de una sociedad.
Recientemente tuve la oportunidad de asistir a un partido de voleibol colegial estadounidense. En la rama femenina, Penn State se enfrentaba a Duke en la final regional de la Asociación Atlética Nacional Universitaria (NCAA, por sus siglas en inglés). Quien resultara airoso en el encuentro, pasaría a la semifinal nacional. Finalmente fue Penn State quien cargó con el título de campeón regional y el pase al prestigioso “Final Four.”
El partido se celebró en Penn State ante un lleno total. La adrenalina en el coliseo era increíble y la banda universitaria se encargaba de mantener el ánimo de un público compuesto por estudiantes, ex alumnos, padres y madres, profesores/as, empleadas/os, y miembros de la comunidad en general. Como fanático de los equipos que representan mi institución de escuela graduada, me aseguré de usar una de las varias camisas blancas y azules con el logo de la universidad. Quería ser parte del ritual y deseaba disfrutar del partido al igual que mis estudiantes que se dieron cita en tan importante choque de voleibol.
Mientras la banda tocaba una popular canción de Lady Gaga, mi amigo Roberto, quien al igual que yo es egresado del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, me hace un señalamiento que inmediatamente me hizo pensar en mi alma máter. “Rafa, el Presidente de la iupi debería hacer lo mismo y tener una banda en los juegos.” Abrí los ojos y lo único que se me ocurrió decirle fue: “Pues mijo, ya tú sabes. En la iupi todo el mundo está para su lado y nadie apoya a sus atletas. Es lamentable.”
La respuesta que en aquel momento le ofrecí a Roberto no le hace justicia a las horas que posteriormente le dediqué a reflexionar sobre el asunto. Con tristeza pensé en cómo el reciente campeonato de voleibol obtenido por mis Jerezanas pasó sin pena ni gloria para la mayoría de quienes componen la comunidad universitaria de Río Piedras, comenzando por su administración. Me causó rabia y risa a la misma vez recordar el derribo de los portones del Recinto de Río Piedras y la excusa administrativa de que lo hacían en aras de acercar la universidad a la comunidad.
¿De qué comunidad estarán hablando? Allí lo que hay es un pueblo fantasma en donde precisamente ha sido la inacción de quienes manejan lo asuntos universitarios, la mayor fuente de complicidad con respecto a los robos, violaciones y otro crímenes realizados en los últimos años en predios y áreas aledañas al Recinto de Río Piedras. La falta de apoyo al deporte universitario le quita a todos/as los miembros de la institución una oportunidad única para forjar ese sentido de pertenencia por la franela roja y blanca que orgullosamente visten nuestros Gallitos y Jerezanas. El deporte universitario nos permite también acercarnos a la comunidad y expresarle a los residentes de Río Piedras que existen unos equipos dispuestos a representarlos y entretenerlos. A estos eventos deportivos le añadimos los esfuerzos de las agrupaciones musicales universitarias, así como las contribuciones de estudiantes de relaciones públicas sub-graduados, quienes pueden encargarse de promover el equipo ante el resto de la comunidad. Tales estrategias son las que ayudan a que todas/os los miembros de la universidad se sientan parte de los equipos deportivos y valoren su estadía en el centro docente.
Desgraciadamente, la administración universitaria no cuenta con la creatividad y compromiso para apoyar sus atletas e integrarlos a un verdadero proyecto comunitario. Apuestan a la violencia y censura para adelantar sus agendas anti-democráticas. Mis Jerezanas se coronaron campeonas de la Liga Atlética Universitaria (LAI) en la rama del voleibol femenino. Ese triunfo ocurrió el miércoles 17 de noviembre de 2010. Un mes después, aún esperamos por un algún mensaje de felicitación y reconocimiento por parte de la Rectora del Recinto de Río Piedras, Ana Guadalupe. En su lugar, Guadalupe ordena derribar los portones de forma unilateral, contrata mercenarios para enfrentarse a los/as estudiantes, prohíbe la libertad de expresión en el campus, y apoya la presencia y represión policial en el primer centro docente de Puerto Rico.
Llegó la hora de publicar un nuevo decreto desde la oficina de rectoría:
Yo, Ana “Lupita” Guadalupe exijo la retirada de la Policía de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras. Me comprometo a negociar con los estudiantes y evaluar las diferentes propuestas que eliminarían la cuota de $800. Nuestro campus podrá ser nuevamente un lugar propicio para las manifestaciones, tertulias, estudios, investigaciones y artes. Para probar mi buena fe, organizaré una caravana por todo el recinto y el sector de Río Piedras para celebrar el triunfo de nuestras Jerezanas. ¡Qué vivan l@s estudiantes!