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domingo, 13 de marzo de 2011

La abuela sabia predijo triunfo de Miguel Cotto


La acción ocurre en la sala de una casa localizada en la urbanización Hermanas Dávila de Bayamón, Puerto Rico. La abuela Magdalena tiene prendido su televisor que adquirió en el pasado Viernes Negro 2010. La mujer de la tercera edad sintoniza “Superestrellas de la Lucha Libre” en un canal nacional de Puerto Rico. Pasan las 12:30pm (Tiempo del Atlántico). Casi doce horas antes, el campeón boricua Miguel Cotto le había dado tremenda pela al boxeador nicaragüense Ricardo Mayorga.

Nachalí Thalía, nieta de Magdalena hace su entrada triunfal a la casa de su abuela. Tenía resaca. Para celebrar la victoria de Cotto, la joven de 22 años cogió tremenda borrachera dentro de esa réplica mal hecha de bar irlandés llamado Logan’s.

Mientras la abuela veía una entrevista que le hacían al legendario luchador conocido como “El Profe”, Nachalí la interrumpe.

N: Abuela, ¿qué tú haces viendo esa cafrería otra vez?

M: Mija, a las abuelas se les saluda con la bendición.

N: Bendición… pero por Dios, cambia esa porquería.

M: Tu abuelita está viejita y se entretiene con eso. Si vinieras a visitarme más, a lo mejor no veía tanto a esos machos peleando en ropas menores.

N: Abuela, y el almuerzo, ¿ya está listo?

M: Vete a la cocina y sírvete bebé.

N: Abuelita, necesito que me prestes 20 pesos. Es que le debo a un panita que me ganó la apuesta. Yo aposté a favor de Ricardo Mayorga y el Cotto ese terminó dándole una pela al que yo le iba.

(La abuela abre los ojos, traga fuerte y trata de revestirse de paciencia. Se prepara para su sermón del día.)

M: ¡Me cago en la potoroca! ¿Cuándo ustedes los jóvenes van a comenzar a hacerles más caso a las abuelas? Ya sabía yo que algo raro había en tu visita. Si me acompañaras todos los fines de semana y te sentabas a ver lucha libre conmigo, no hubieses perdido esa jodía apuesta coño. Se sabía que Cotto iba a ganar por pela. Todo fue un montaje. El viejo gordo de Don King necesitaba armar un espectáculo para levantar una industria que está en picada y que es totalmente dominada por el enano ese de Pacquiao. Mayorga fue sólo un payaso y cohete explotaó’ que contrataron para montar una telenovela que se pudiera vender en la prensa y otros medios de comunicación.

N: (Interrumpe con miedo) Abuela…

M: Abuela y la madre que te parió que es yerna mía. Cómete el almuerzo ese y coge tus 20 pesos carajo. No me vuelvas a molestar que ya mismo empieza el otro programa de lucha libre. (Pausa) Y sí, soy cafre. Con orgullo llevo mi herencia africana y de la tribu de los cafres.

(Nachalí se atraganta la comida y ni se atreve despedirse de su abuela. Se larga en su BMW que le compró su papá, el ortodontista.)

Moraleja: Si están vivas, no abandonen ni ignoren a sus abuelas. En el momento menos pensado te llevan a la escuelita de la vida. Ellas son las mejores.

martes, 1 de febrero de 2011

WWE: Del Río le brinda credibilidad a la lucha libre


Como seguidor de la lucha libre y persona que analiza deportes reconozco lo difícil que puede ser justificar la inclusión de este “performance” atlético como parte de la cobertura deportiva en medios periodísticos. ¿Qué es la lucha libre? Ese es el eterno debate que trasciende tertulias pueblerinas y se inserta entre periodistas y hasta en algunos círculos académicos. Al final de toda discusión que concierne este tema, el consenso brilla por su ausencia y las partes que defienden diferentes puntos de vista terminan tan antagónicas como los mismos luchadores que son precisamente el eje de la controversia. Esta divergencia de opiniones no me sorprende. Para empezar, y luego de haber estado expuesto a cursos y lecturas sobre “deporte y sociedad”, estoy consciente de la gran variedad de perspectivas en torno a “¿qué es?” y “¿qué representa?” el deporte en nuestras comunidades, pueblos y países.

Siempre he defendido que el concepto e idea que conocemos como deporte sea parte de cualquier referencia a la lucha libre. Sin negar el elemento diferenciador que proyecta a la lucha libre como un espectáculo caracterizado por la “planificación” de desenlaces o resultados para cada pelea, es importante que también reconozcamos este entretenimiento deportivo como una sofisticada coreografía protagonizada por atletas que siguen un estricto régimen de entrenamiento y disciplina.

Admito lo complicado que puede ser defender cualquier argumento que promueva la clasificación de la lucha libre como “deporte”, especialmente cuando las definiciones más populares de éste pueden ser limitadas y poco creativas. Por tal razón me frustro cuándo las empresas de lucha libre escogen como campeones a personas que carecen de las destrezas más básicas de lucha olímpica y greco-romana, así como otras modalidades de contacto. Los llamados “pretty faces” de la lucha libre reinan como monarcas a costa de marginar a quienes realmente cuentan con un talento y habilidad capaz de legitimar aquellos reclamos que buscan convertir el sustantivo “deporte” en acompañante del término y actividad que llamamos lucha libre.

El pasado domingo 30 de enero de 2011 sucedió un acontecimiento que le brinda un poco más de credibilidad a nuestro argumento. Como parte de su evento anual conocido como “Royal Rumble”, la empresa estadounidense World Wrestling Entertainment (WWE) seleccionó al mexicano Alberto del Río como su ganador y nuevo contendiente número uno al máximo título del circuito. Fueron buenas noticias para quienes defendemos la pertenencia atlética de esta práctica seguida por personas de todas las edades alrededor del mundo. Alberto Rodríguez (nombre de pila del luchador) posee un talento único dentro del cuadrilátero. Domina la lucha aérea y el llaveo. Su trasfondo en artes marciales mixtas le brinda una gran cantidad de recursos que pueden ser utilizados durante las luchas. No olvidemos tampoco que Alberto es hijo del legendario luchador mexicano Dos Caras y su familia es casi sinónimo de lucha libre en México. Sin echar a un lado el componente teatral de la lucha libre, Alberto Del Río posee un carisma y dominio del micrófono superior al de muchísimos luchadores activos en la WWE.

Esperamos que la empresa le entregue alguno de sus títulos principales muy pronto y así Del Río tenga una vistosa y larga corrida como campeón. Dicho escenario sería positivo para la lucha libre como práctica y coreografía deportiva. México recibiría un merecido homenaje. No sólo se estaría honrado a uno de sus hijos, sino también a su grandiosa lucha libre nacional. Como puertorriqueño, aplaudo a la WWE por premiar el talento de un gran deportista latinoamericano.

lunes, 10 de enero de 2011

Mesías se corona campeón Universal de empresa WWC


El pasado 8 de enero de 2011, la empresa de lucha libre puertorriqueña conocida como World Wrestling Council (WWC) celebró su tradicional evento de principio de año conocido como “Euphoria.” En la lucha estelar, el prestigioso título Universal fue disputado por el popular ex luchador de WWE Carlito Caribbean Cool (campeón) y la mega estrella de la empresa mexicana AAA, el bayamonés Gilberto Cosme, mejor conocido como “Mesías” por la afición de la lucha libre latinoamericana. En un encuentro que contó con el legendario Hércules Ayala cono árbitro especial, Mesías, quien también es conocido como Ricky Banderas por sus seguidores boricuas, se alzó con la victoria y conquistó el codiciado campeonato Universal por primera vez en su prolífica carrera.
Para quienes han seguido la trayectoria de Mesías, es motivo de celebración. Por más de una década, este luchador oriundo de Bayamón, Puerto Rico ha sido un trabajador incansable que ha dedicado cuerpo y alma para la causa del deporte y espectáculo que atrae a miles de personas en América Latina y el mundo entero. Su excelente condición física y disciplina atlética han sido clave para los triunfos logrados en lugares como Puerto Rico, México, Estados Unidos y Japón. Hoy, la empresa puertorriqueña WWC honra su esfuerzo y dedicación al otorgarle la faja Universal y convertirlo así en su principal embajador ante el resto del mundo.
Ricky Banderas, como lo conocemos sus seguidores en Puerto Rico, es actualmente el principal exponente de la lucha libre boricua en el exterior. Celebramos sus triunfos como los de cualquier atleta nacional que alcanza proezas deportivas en otras latitudes. La reciente selección de Mesías como el “Luchador del Año” por la cadena Fox Deportes constituyó otro merecido reconocimiento a quien siempre ondea su bandera monoestrellada en cada patada voladora, salto desde la tercera cuerda y contralona dentro del cuadrilátero o hexágono. Luego de ganar el premio otorgado por la mencionada cadena de deportes estadounidense, Banderas habló detrás del podio de homenajeados y le dedicó su triunfo a Puerto Rico y México.
Mesías es vivo ejemplo de cómo la lucha libre también nos brinda triunfos a nuestra nación. Sin entrar en el incómodo y complejo debate en torno a la veracidad deportiva de estas competencias, no podemos menospreciar la calidad, dedicación y fuerte entrenamiento de estos talentosos atletas. Utilizo estas líneas para darle un espacio y reconocimiento a quienes han sido constantemente borrados del mapa de la cobertura deportiva puertorriqueña. A fin de cuentas, no olvidemos que mientras la lucha libre batalla por ser vista como “deporte”, los llamados “deportes ortodoxos” (e.g. baloncesto, béisbol, voleibol, fútbol y otros) se esfuerzan cada vez más por venderse como espectáculos de entretenimiento masivos. Los/as estudiosos/as del deporte tienen ante sí una oportunidad única para analizar las diferentes maneras en que deporte y espectáculo se informan mutuamente durante la entretenida era de populares personajes mediáticos como Lebron James, Manny Pacquiao, Danica Patrick, Cristiano Ronaldo y John Cena.
(Aquí está el enlace para ver el vídeo grabado previo al encuentro entre Mesías y Carlito Caribbean Cool como parte del evento Euphoria 2011 de la empresa puertorriqueña WWC: ( http://www.youtube.com/watch?v=6CPCe_6xa7Q)