domingo, 20 de febrero de 2011

Puerto Rican volleyball promises clash at Penn State


February 20, 2011

By: Rafael R. Díaz-Torres
Puerto Rico Daily Sun

University Park, PA

The list of Puerto Rican college volleyball players in the United States continues to grow and the island’s federation for that sport must take note on the big pool of talent available for its national program.

On another exciting volleyball match between Puerto Rican prospects, the no. 11 Penn State Nittany Lions had a five set Saturday victory (24-26, 25-12, 25-23, 22-25, 15-9) against the Lees McRae Bobcats.

For the winners, Redshirt Junior Edgardo Goas (San Juan, PR) contributed with 46 assists and Senior Libero Dennis Del Valle (Toa Alta, PR) led his team with 13 digs.

The Division I Nittany Lions faced a Division II team that played hard and tried to steal a game from a decimated Penn State team that did not have their best hitter Joe Sunder for the second consecutive day. He was not in uniform on the victory that his team had Friday night against Mount Olive.

“I take my hat off to Lees McRae. They never let us off the hook”, said Penn State head coach Mark Pavlik.

“The beauty of men’s volleyball is that guys are physical. You don’t face a team who cannot bounce balls and block it out of bounds. That’s what makes every team dangerous”, added Pavlik.

For Penn State, Sophomore Tom Comfort had a team-high 19 kills.

The young team from Lees McRae had Eduardo González (San Juan, PR) as its outside hitter and Randy Ramírez (Guaynabo, PR) playing as setter. Both members of the Bobcats are participating on their first NCAA year of competition.

“Randy and Eddie are definitely two of our open coming freshmen talent. I thought they did their job for the team. They were great” expressed James Goodridge, head coach for the Bobcats.

Ramírez, who is an alumnus of Marista Catholic School in Guaynabo, finished the game with 45 assists. González scored 13 kills and was the second best hitter for Lees McRae.

Penn State now plays for 11-3 nationally (4-0 EIVA Conference). Lees McRae suffered its seventh loss of the season and has a record of 8-7 (1-1 Conference Carolinas).

(The photo is a courtesy of Roberto I. Albandoz Carrasquillo.)

miércoles, 16 de febrero de 2011

Deporte y política: Cero himnos en nuestras ligas nacionales

La bochornosa interpretación que hiciera Christina Aguilera de “The Star-Spangled Banner” en el pasado Super Bowl XLV celebrado en Arlington, Texas, motivó a personas como Kevin Blackistone a cuestionar la necesidad de preceder partidos deportivos profesionales con el cántico y reverencia del himno nacional estadounidense. Blackistone, quien es columnista deportivo y analista para la cadena ESPN, argumenta que comenzar competencias deportivas con el himno de los Estados Unidos constituye una referencia innecesaria al oficialismo político, así como el poderoso aparato militar de su país. Según el también profesor de periodismo deportivo en la Universidad de Maryland, existe una inconsistencia ideológica y de pensamiento entre aquellas personas que repudian mezclar política y deporte, pero son l@s primer@s en celebrar el vuelo de aviones militares sobre un estadio, al tiempo que cantan un himno que hace referencia a lenguaje de guerra.

Fue inevitable pensar en Puerto Rico luego de leer los planteamientos realizados por Blackistone. El deporte profesional puertorriqueño tiene el distintivo especial de no tocar uno, sino dos himnos nacionales: La Borinqueña de Puerto Rico y "The Star-Spangled Banner” de los Estados Unidos de América. Dicha característica es otro de los muchos trastornos colectivos que forman parte del legado colonial institucionalizado bajo el nombre de Estado Libre Asociado de Puerto Rico (E.L.A.). Lo cierto es que ningún estatuto del E.L.A. obliga a los organizadores de eventos deportivos y apoderados de franquicias a tocar himnos oficiales minutos antes de comenzar partidos. Más bien lo hacen para brindarle un toque de formalidad que no está exento de la politiquería partidista cotidiana que abruma a la sociedad puertorriqueña.

Como si no fuera suficiente con tener que permanecer de pie para escuchar una canción que glorifica el colonialismo al enaltecer la figura de Cristóbal Colón, los alcaldes y otras figuras de poder también nos imponen ese mismo himno que hoy día es cuestionado por columnistas deportivos estadounidenses. No tocar la canción oficial de los Estados Unidos sería visto como un acto separatista y le podría costar la ayuda municipal y legislativa a franquicias con sede en pueblos dominados por el Partido Nuevo Progresista (PNP) o algunos de los sectores más lacayos dentro del Partido Popular Democrático (PPD). Así de revanchista y poco ética puede ser la política nacional puertorriqueña.

Los aproximadamente tres minutos que dura la ceremonia pre-juego protagonizada por dos himnos nacionales puede ser capaz de cambiar totalmente la dinámica de una actividad diseñada para el sano entretenimiento familiar a una caracterizada por la presencia de tensión política e ideológica. Viví esa hostilidad a finales de la década de los 90s. Previo a un importante partido de Baloncesto Superior Nacional (BSN), mi madre decidió sentarse mientras tocaban el himno de los Estados Unidos. Su rechazo a la intervención extranjera dentro de nuestra soberanía deportiva le valió regaños e insultos de parte de la esposa del entonces apoderado de la franquicia de Bayamón en el BSN.

Desde ese amargo incidente, fuimos varias las personas que estábamos pendientes a ver qué sucedería cada vez que mi madre se sentaba durante la interpretación del himno estadounidense al inicio de cada juego de baloncesto. Queríamos saber si la esposa del apoderado (y quizás algún asambleísta municipal) volvería a formar ese bochornoso espectáculo cada vez que alguien se negara a sancionar un régimen político que hoy día continúa promoviendo una cultura de dependencia económica e institucionaliza la pobreza (económica y de espíritu) en Puerto Rico. Por el resto de esa temporada del BSN, el espectáculo deportivo tuvo que compartir escenario con la acostumbrada tensión política boricua. Y todo por culpa de un dichoso himno que es tocado por capricho de un alcalde y legisladores municipales que de seguro sacarían a los Vaqueros del Coliseo Rubén Rodríguez si su actual dueño se negara a tocar el himno nacional de los Estados Unidos de América.

Por cuestión de respeto y dignidad lo lógico sería proponer que no se toque más la canción oficial estadounidense en nuestros coliseos y estadios. No obstante, sabemos que tal petición jamás sería aceptada por la gran mayoría de los alcaldes y apoderados. Mientras los primeros se escandalizarían al punto de cortar la ayuda municipal a los equipos, los segundos no tendrían ninguna intención de “jugar con fuego” dentro de la ya difícil situación de precariedad económica que sufre el deporte puertorriqueño y sus ligas.

Ante este panorama propongo que no se toque ningún himno antes de comenzar los partidos de nuestros circuitos deportivos nacionales. Así no se celebraría ni lo uno ni lo otro. Por un lado no tendríamos que estar expuestos a una versión de “La Borinqueña” que aplaude la llegada de quienes instauraron el colonialismo y la explotación hacia l@s hij@s de nuestra isla. Por otro lado, también se estaría rechazando un himno extranjero que mayormente habla de guerra y frases que nada tienen que ver con Puerto Rico. Al no tocar los himnos nadie gana, pero tampoco se pierde. El deporte se mantendría un poco más neutral ante el oficialismo político.

No pretendo con esta propuesta acallar la voz política que siempre ha caracterizado al deporte en Puerto Rico y otros lugares del mundo. Reconozco el valor que la institución deportiva puede tener como instrumento de reivindicación ante políticas injustas y opresivas. No olvidemos las constantes batallas que Don Germán Rieckehoff Sampayo libró ante gobiernos que negaban su propia patria cuando pisoteaban nuestro comité olímpico nacional. Tampoco ignoremos el valiente acto de aquellos atletas que en Mayagüez 2010 le sacaron tarjeta roja al nefasto gobierno de Luis Fortuño, retando así el paradigma del deportista dócil y apolítico.

No se trata de desligar política y deporte. Tampoco se aboga por una propuesta similar para aquellas competencias deportivas internacionales que utilizan a los himnos nacionales como parte esencial en lo que concierne a los símbolos representativos de naciones. Sólo se aspira a sacar el partidismo y pulseo politiquero de nuestras ligas nacionales. Qué las ceremonias pre-juego sean minutos de alegría y motivación en lugar de momentos tensos entre directivos de equipos, fanátic@s, activistas, alcaldes y otras figuras de la política. Eliminar los himnos no sólo representaría un esfuerzo genuino para sacar al oficialismo y política institucional de las actividades que forman parte del protocolo deportivo, sino que además nos evitaría un bochorno musical que pueda surgir a causa de algún artista que por su fama y no por la voz que posea, sea contactado para interpretar algún himno nacional. ¿Qué les parece?

(Para leer la columna de Kevin Blackistone, pueden accesar el siguiente enlace: http://kevin-blackistone.fanhouse.com/2011/02/08/time-to-turn-off-national-anthem-before-sports-events/?icid=main%7Chtmlws-main-n%7Cdl6%7Csec1_lnk1%7C200223#cmtForm)

viernes, 11 de febrero de 2011

NBA: Barea es clave viniendo de la banca


José Juan Barea, armador puertorriqueño que milita para los Dallas Mavericks en la NBA, continúa mostrando sus quilates como anotador y creador de jugadas dentro del tabloncillo. Anoche en la cerrada derrota frente al equipo de Denver, anotó 17 puntos y repartió 5 asistencias en aproximadamente 23 minutos de juego. El miércoles fue clave en la victoria de su quinteto ante los Kings de Sacramento. En ese partido, Barea logró 15 de sus 20 puntos en el crucial último cuarto del encuentro.

Las recientes actuaciones de quien fuera el abanderado boricua en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010, testifican la gran disciplina de trabajo de este talentoso jugador. Ni su estatura, ni el hecho de no haber sido seleccionado en el sorteo de novatos en el 2006, han sido impedimentos para que José Juan sea parte importante de un equipo que es considerado favorito para ganar su división en la NBA. Barea entrega el corazón en la cancha, o cómo diríamos en el buen “puertorriqueño”, éste compite dejando el “pellejo” en el tabloncillo. Su dirigente y compañeros de equipo así lo reconocen y le brindan la confianza para que en ocasiones sea Barea quien tome las decisiones dentro de un equipo que cuenta con uno de los mejores ataques ofensivos en la liga.

Dicho lo anterior, y reconociendo la gran capacidad como baloncelista que posee José Juan, debo discrepar del columnista deportivo Fufi Santori, quien en un escrito publicado en la versión cibernética de “El Nuevo Día” aboga por la inclusión de Barea en el cuadro regular de Dallas. Como sabemos, José Juan es el base suplente que entra a cancha en sustitución del veterano jugador Jason Kidd. Aún cuando Kidd no produzca como antes y haya perdido velocidad, éste continúa siendo un armador productivo y con un IQ de baloncesto privilegiado. Es el tipo de jugador que muchas franquicias quisieran tener para sentar la pauta ofensiva desde el silbato inicial. Su experiencia es vital a la hora de tomar decisiones y manejar el timón de un conjunto que cuenta con demasiados cañones ofensivos (e.g. Dirk Nowistki, Caron Butler, Jason Terry, Shawn Marion, y hasta el propio Barea).

Si bien concuerdo con Santori en el sentido de que Barea podría recibir mayor cantidad de minutos por juego y cerrar más partidos, creo que José Juan le sirve mejor al equipo viniendo del banco para inyectar su acostumbrada energía, aportación ofensiva y asistencias. Los buenos equipos son aquellos que logran mantener o subir su nivel de juego cuando sientan a algunos regulares y traen reservas a cancha. Eso es lo que se espera de quienes entran a jugar como primeras sustituciones desde la banca. Tomemos el caso de Jason Terry. Este jugador es uno de los mejores en el equipo de Dallas, aún cuando nunca comienza en los primeros cinco. Barea cumple una función similar a la Terry. No podría imaginarme a Jason Kidd siendo el sustituto de José Juan en la alineación. Jamás traería la misma velocidad y energía que se espera de esos jugadores que son parte de los primeros cambios en la rotación de un equipo de baloncesto.

Esta reflexión nos invita a recordar que en un deporte tan movido e impredecible como el baloncesto, los jugadores más valiosos para un equipo no siempre son aquellos que comienzan en el cuadro inicial. Cada miembro de un quinteto tiene un rol específico y así sirve mejor a la causa del conjunto. Barea es pieza clave para Dallas aportando como su séptimo u octavo hombre. A much@s nos gustaría verlo un poco de más tiempo en la cancha, pero no podemos negar que su dirigente Rick Carlisle lo ha utilizado muy bien en lo que va del mes de febrero.

(Comparto en enlace para accesar la columna de Santori: http://www.elnuevodia.com/bareatienequeserregular-888209.html.)

domingo, 6 de febrero de 2011

NCAA: Boricuas at Penn State want to play for national team

February 6, 2011

Boricuas at Penn State want to play for national team

Rafael R. Díaz Torres
Daily Sun
Puerto Rico

University Park, PA

Leading their team to another NCAA Final Four is a priority for Penn State volleyball players Dennis Del Valle and Edgardo Goas.

Yet focusing on the current season is not an obstacle for starting to dream about a bright sports future after college.

For both players, receiving an opportunity to represent Puerto Rico on a major international tournament is a big part of that personal desire.

Wearing the red, white and blue colors that characterize the national Puerto Rican sports jerseys is not new for neither of these two young players. They have been teammates at both the Junior and adult levels for their country’s national volleyball representation.

In 2009, Goas and Del Valle were invited to be part of the Puerto Rican adult team that represented the island in the Pan American Men’s Volleyball Cup that was held in Chiapas, Mexico.

Now, the Boricua representation for the Penn State Nittany Lions looks forward to receiving another chance to join their country’s national team.

“Right now, Dennis and I only have control over our area which is to keep practicing and continue to improve our game. If we get the opportunity to represent Puerto Rico, it would be an honor to play for our country”, expressed Penn State’s setter, Egardo Goas.

“We will be ready and we have practiced here (at Penn State) for several years. If the opportunity comes this summer or later, we will always be ready”, added the Redshirt Sophomore and former “Club Borinquen” player.

Unlike Goas, who still has an additional year of college sports eligibility after the current season, Dennis will graduate at the end of the 2011 spring semester.

For Del Valle, the immediate priority is to finish his academic degree in Hotel, Restaurant and Institutional Management.

“For me, volleyball is almost over at Penn State, but I also need to finish my undergraduate degree here. Completing the degree is the main goal right now. That was the most important reason to come to this university”, said Del Valle.

“I’m not in a hurry to represent Puerto Rico, but my doors are always open in case the national federation invites me. I would be really proud if that happens”, added the Senior libero and three time All-American player.

Dennis’ Nittany Lions are currently ranked no. 8 in the United States college volleyball circuit. His campus at University Park, PA will host the 2011 NCAA Men’s Volleyball Final Four (May 5th-7th).

(The photo was provided by Roberto I. Albandoz Carrasquillo.)

Triunfa dúo boricuas en Penn State


Triunfa dúo puertorriqueño en Penn State

University Park, PA

Los Boricuas Dennis Del Valle y Edgardo Goas continúan sobresaliendo en el voleibol universitario de los Estados Unidos.

Luego de una discreta actuación en la noche del viernes, los Penn State Nittany Lions, quienes están clasificados # 8 en la NCAA, se repusieron de una derrota en cuatro parciales (25-21, 25-14, 22-25, 25-17) ante el #7 UC Irvine, y derrotaron el sábado al #13 Cal State Northridge en el mínimo de tres (25-19, 25-22, 26-24).

Por segunda noche consecutiva, el libero Dennis Del Valle (Toa Alta, PR) lideró a su equipo en defensas. Del Valle contribuyó a la victoria con un total de 9 defensas.

Su compatriota y acomodador del sexteto, Edgardo Goas, finalizó el partido con 34 asistencias.

“El bloqueo hizo la diferencia esta noche. En esta ocasión no quisimos pensar tanto en la ofensiva, sino en poder bloquear bien el balón”, comentó Goas.

El equipo de Penn State totalizó 10 bloqueos en la victoria. Esta cifra contrasta con la noche anterior cuando se quedaron cortos en ese departamento y no consiguieron ningún bloqueo.

“Anoche (ante UC Irvine) nos hirieron un poco y me alegra saber que pudimos reponernos y llevarnos esta victoria”, expresó Mark Pavlik, dirigente de Penn State.

Los Nittany Lions tuvieron al debutante Scott Kegerreis como su mejor rematador con un total de 14 ataques.

Mientras, Cal State contó con la ofensiva de Nua Tanner, quien lideró a su equipo con 11 remates.

La representación puertorriqueña en Penn State viajará este miércoles a Columbus, OH para enfrentarse al mejorado equipo de Ohio State (# 9). Los Buckeyes, que cuentan con el libero bayamonés Alejandro Vélez, vienen de derrotar a UC Irvine en la noche del sábado.

(La foto es cortesía de Roberto I. Albandoz-Carrasquillo.)

jueves, 3 de febrero de 2011

NCAA: Entrevistas a Edgardo Goas y Dennis Del Valle


Comparto los enlaces de los vídeos que presentan las entrevistas realizadas a los dos jugadores puertorriqueños en el equipo de voleibol masculino de la Universidad de Penn State. Tanto Edgardo Goas como Dennis Del Valle nos hablan de sus respectivas experiencias en el deporte universitario estadounidense, así como su deseo de representar a Puerto Rico internacionalmente.

http://www.youtube.com/watch?v=fFRWXstFGMI

http://www.youtube.com/watch?v=fw_QZZIDcd4

(La foto es cortesía de Roberto I. Albandoz Carrasquillo.)

martes, 1 de febrero de 2011

WWE: Del Río le brinda credibilidad a la lucha libre


Como seguidor de la lucha libre y persona que analiza deportes reconozco lo difícil que puede ser justificar la inclusión de este “performance” atlético como parte de la cobertura deportiva en medios periodísticos. ¿Qué es la lucha libre? Ese es el eterno debate que trasciende tertulias pueblerinas y se inserta entre periodistas y hasta en algunos círculos académicos. Al final de toda discusión que concierne este tema, el consenso brilla por su ausencia y las partes que defienden diferentes puntos de vista terminan tan antagónicas como los mismos luchadores que son precisamente el eje de la controversia. Esta divergencia de opiniones no me sorprende. Para empezar, y luego de haber estado expuesto a cursos y lecturas sobre “deporte y sociedad”, estoy consciente de la gran variedad de perspectivas en torno a “¿qué es?” y “¿qué representa?” el deporte en nuestras comunidades, pueblos y países.

Siempre he defendido que el concepto e idea que conocemos como deporte sea parte de cualquier referencia a la lucha libre. Sin negar el elemento diferenciador que proyecta a la lucha libre como un espectáculo caracterizado por la “planificación” de desenlaces o resultados para cada pelea, es importante que también reconozcamos este entretenimiento deportivo como una sofisticada coreografía protagonizada por atletas que siguen un estricto régimen de entrenamiento y disciplina.

Admito lo complicado que puede ser defender cualquier argumento que promueva la clasificación de la lucha libre como “deporte”, especialmente cuando las definiciones más populares de éste pueden ser limitadas y poco creativas. Por tal razón me frustro cuándo las empresas de lucha libre escogen como campeones a personas que carecen de las destrezas más básicas de lucha olímpica y greco-romana, así como otras modalidades de contacto. Los llamados “pretty faces” de la lucha libre reinan como monarcas a costa de marginar a quienes realmente cuentan con un talento y habilidad capaz de legitimar aquellos reclamos que buscan convertir el sustantivo “deporte” en acompañante del término y actividad que llamamos lucha libre.

El pasado domingo 30 de enero de 2011 sucedió un acontecimiento que le brinda un poco más de credibilidad a nuestro argumento. Como parte de su evento anual conocido como “Royal Rumble”, la empresa estadounidense World Wrestling Entertainment (WWE) seleccionó al mexicano Alberto del Río como su ganador y nuevo contendiente número uno al máximo título del circuito. Fueron buenas noticias para quienes defendemos la pertenencia atlética de esta práctica seguida por personas de todas las edades alrededor del mundo. Alberto Rodríguez (nombre de pila del luchador) posee un talento único dentro del cuadrilátero. Domina la lucha aérea y el llaveo. Su trasfondo en artes marciales mixtas le brinda una gran cantidad de recursos que pueden ser utilizados durante las luchas. No olvidemos tampoco que Alberto es hijo del legendario luchador mexicano Dos Caras y su familia es casi sinónimo de lucha libre en México. Sin echar a un lado el componente teatral de la lucha libre, Alberto Del Río posee un carisma y dominio del micrófono superior al de muchísimos luchadores activos en la WWE.

Esperamos que la empresa le entregue alguno de sus títulos principales muy pronto y así Del Río tenga una vistosa y larga corrida como campeón. Dicho escenario sería positivo para la lucha libre como práctica y coreografía deportiva. México recibiría un merecido homenaje. No sólo se estaría honrado a uno de sus hijos, sino también a su grandiosa lucha libre nacional. Como puertorriqueño, aplaudo a la WWE por premiar el talento de un gran deportista latinoamericano.